Tradiciones Para Recibir Un año Nuevo En América Latina

La ropa interior de colores, las lentejas, las uvas y la quema de muñecos, son algunas de las tradiciones que se dan en la región para recibir al nuevo año.

 La ropa interior amarilla se vende como pan caliente en estos días en Santiago. Al igual que en varios países de América Latina, en Chile se usa al recibir el Año Nuevo para invocar prosperidad, amor y abundancia, tal como comer lentejas o uvas a la medianoche, tradiciones muy arraigadas en la región.

“Es para el amor, para la suerte, para el dinero y para que este año le vaya bien a todo el mundo”, dice Gladys Leal mientras vende ropa interior femenina de todos los tipos y tamaños y también de hombres en el tradicional barrio Meiggs de Santiago.

La tradición indica que la ropa interior amarilla que se usa durante la noche de Año Nuevo debe ser regalada. Algunos plantean que también hay que ponérsela al revés para asegurar un año con mayor pasión.

En Uruguay, Argentina y Brasil, en cambio, debe empezarse el calendario con prendas rosadas bajo la ropa. Mientras que en Venezuela, además, es imprescindible, para la buena fortuna, estrenar todo lo que se lleve puesto.

Cábalas exportadas

En buena parte de los países de la región se comen lentejas la noche de Año Nuevo y 12 uvas, una por cada mes del año que viene acompañando las 12 campanadas y pidiendo un deseo con cada una.

También quienes aspiren a viajar dan justo a la medianoche un pequeño paseo portando una maleta.

Otra de las tradiciones más extendidas es dar el primer abrazo de saludo del Año Nuevo a alguien del sexo opuesto, lo que aseguraría el amor durante los próximos 12 meses.

Acá es usual que la gente tire a la calle un balde de agua para limpiar el camino del año que comienza y que desde las ventanas vuelen miles de trocitos de calendarios del año viejo.

Mientras tanto en Brasil, con una importante población devota de cultos como el candomblé y el umbandismo, muchos se visten de blanco para hacer sus ofrendas a Yemanyá, diosa del mar, y lanzan en playas como las de Rio de Janeiro rosas y gladiolos como ofrendas para asegurar paz y prosperidad.

Y en algunos países se queman muñecos que representan a figuras poco populares, una costumbre arraigada en antiguas prácticas indígenas andinas de justicia popular, que permite a los ciudadanos dar rienda suelta a su cólera contra esos personajes.

“Una monedita para el Judas”, es una frase muy conocida y reiterada, proncipalmente por los niños, días antes del fin de año. En este caso no se trata de una figura reconocida sino de cualquier muñeco de trapo hecho a mano.

El objetivo es quemar el muñeco, que generalmente tiene fuegos artificiales adentro, en la misma noche del 31, un día antes del nuevo año.

En Ecuador, por ejemplo, a las 12 de la noche del 31 la gente sale a las calles con sus muñecos hechos de aserrín o papel periódico para quemarlos, pero antes, le pegan con un cinturón para despedir todo lo malo del año que termina y así empezar con buena suerte el nuevo.

En las calles suelen estar las viudas, grupos de hombres disfrazados de mujeres, que piden limosna para enterrar a su “viejo”, que es el muñeco. Algunas “viudas” usan ropa sensual, coquetean con conductores y bailan sobre los autos.

Todas estas tradiciones están muy arraigadas en los países de América Latina y se repiten año a año como un ritual sagrado para miles de personas, condimentando una de las celebraciones más celebradass.

Muchas han sido traspasadas de generación en generación tras ser heredadas de culturas originarias y por parte también de los colonos europeos en una singular mezcla. “Muchas de estas cábalas no tienen mucha relación con nosotros, porque se trajeron de Europa por lo conquistadores”, explica Velis-Meza.

Un ejemplo es la tradición de comer lentejas, que se exportó desde Europa, donde a través de la ingesta de una comida muy calórica se busca preparar el cuerpo para el invierno que recién se inicia, hecho contrario en el hemisferio sur.

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Actriz Tricia McCauley Fue Hallada Muerta En Su Auto!

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La actriz Tricia McCauley, quien participó en la película “Step up” (conocida como “Un paso adelante” en España y “Bailando” en Latinoamérica) y que desapareció en Noche Buena, fue hallada muerta en su auto en Washington DC.

Tricia McCauley desapareció cuando estaba en camino a celebrar Navidad a la casa de unos amigos la noche del 24 de diciembre y la preocupación para sus allegados aumentó cuando no apareció en el aeropuerto Ronald Reagan para tomar un vuelo el lunes 26 de diciembre.

El cuerpo de Tricia McCauley fue hallado la madrugada del martes en el noroeste de Washing5ton DC, aunque no se detalla mayor información al respecto.

“Tricia se fue. Encontraron su cuerpo”, dijo Brian, el hermano de Tricia McCauley, en Facebook, donde agradeció a sus amigos por su apoyo.

El departamento de Policía de Washington DC tiene en custodia a un sospechoso del homicidio que fue visto conduciendo el auto de Tricia McCauley con el cuerpo de ella dentro.

Los Mejores Cábalas Para Tener Un Año De Maravilla

Ponga en práctica todas estas tradiciones populares para atraer fortuna para el nuevo año.

  1. Usar ropa interior amarilla: pero pontela al revés antes de las 12 y pasada esta hora pontela normalmente, esta cabala es para atraer la buena suerte todo el año.
  2. Vestirse con ropa blanca: te ayudará alejar de todas las enfermedades.
  3. Comer una cucharada de lentejas cocidas para atraer la prosperidad para un año nuevo.
  4. Abraza a una persona del sexo opuesto cuando sea la media noche el cual te ayudará tener suerte para el amor.
  5. Dar vuelta a la manzana con una maleta en la mano a las 12:00 el cual te ayudará a viajar al lugar que anhelas.
  6. Coloca un billete en tu zapato derecho el cual te ayudará tener prosperidad económica.
  7.  Abre todas las puertas de tu casa al llegar la medianoche para dejar que se vaya el año viejo y entre el año nuevo.
  8. Regala objetos con figuras de animales como elefantes, cerdo u oveja esto te traerá suerte en lo económico.
  9. Si quieres sacar toda la negatividad de tu vida y las penas de este año, entonces a la medianoche debes tirar un vaso de agua desde la casa hacia la calle.
  10. A medianoche encender todas las luces de tu casa para atraer abundancia y éxito en tu hogar durante todo el año.

El Rey Felipe VI Este 2016 da Un mensaje Navideño A Todo el Mundo

Buenas noches.

En estas horas de la Navidad quiero desearos, junto a la Reina y nuestras hijas Leonor y Sofía, unas felices fiestas y nuestra esperanza de que el 2017 sea un año mejor para todos. Y en una noche como la de hoy, a tantas familias que han sufrido las recientes inundaciones en nuestro país, quiero decirles especialmente que las tenemos muy presentes.

Navidad es nacimiento, y celebrar con alegría lo que nace es tener fe en el futuro. Es en momentos como estos, cuando los sentimientos personales y colectivos de afecto, de amistad y de fraternidad, creados a través de nuestra convivencia, nos recuerdan el gran patrimonio común que compartimos. Un patrimonio que merece el cuidado de todos y que todos debemos ayudar a proteger como lo mejor que tenemos y somos; como lo mejor de lo que nos une.

Como es tradición, permitidme esta noche que comparta con vosotros algunas reflexiones sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro, procurando extraer de todo lo que hemos vivido, especialmente durante este 2016, aquello que mejor nos ayude a seguir adelante.

Siempre se ha dicho que los momentos más difíciles de la vida son las mejores oportunidades para descubrir nuestra fuerza interior, para comprobar nuestro carácter, nuestra verdadera dimensión. A lo largo de este año he estado en diferentes lugares de nuestra geografía nacional. Y tengo que deciros que, en todo ese recorrido por nuestros pueblos y ciudades he visto dificultades y problemas para muchos de nuestros compatriotas; pero también trabajo duro, honesto, sacrificado; mucha capacidad y talento; y, sobre todo, determinación, ganas de salir adelante.

He comprobado, una vez más, el valor que tiene en nuestra sociedad la familia, porque su ayuda ha permitido a muchos sobrellevar los peores momentos.

He conocido a trabajadores y profesionales, hombres y mujeres que, con su esfuerzo sereno, durante estos largos y difíciles años, sin desfallecer ni resignarse, sostienen con gran dignidad y coraje a sus familias, sus vidas y sus trabajos.

He visto, también, en muchos compatriotas la decisión de asumir riesgos para crear o defender puestos de trabajo, y el valor para levantarse y reemprender la tarea después de haber visto destruidas obras hechas con ilusión y gran sacrificio.

Podría dar, además, innumerables ejemplos de solidaridad. Muchos de vosotros entregáis con generosidad vuestro saber, vuestro tiempo y esfuerzo, y sobre todo vuestro corazón, para ayudar a los demás; sois capaces de reaccionar ante cualquier emergencia, probando siempre que, allá donde haga falta, allá donde se necesite una palabra de aliento o una mano amiga, hay un español que demuestra con obras la grandeza y el alma más profunda de nuestra tierra.

Como también he sido, y soy continuamente, testigo de la labor de tantos servidores públicos que, con una extraordinaria vocación de servicio a la comunidad, garantizan nuestras libertades, atienden nuestros hospitales o educan a nuestros hijos; muchos compatriotas que, dentro y fuera de España, velan por nuestra seguridad, defienden nuestros valores y contribuyen al avance de la ciencia y al enriquecimiento de la cultura. Todos ellos son la imagen de nuestro país y también hacen posible que nuestro Estado funcione y que podamos celebrar un día como hoy.

Todo esto para mí y para todos nosotros, es un motivo para sentirnos auténticamente orgullosos; y también es una razón para la esperanza, porque una sociedad que mantenga estas actitudes, estas convicciones y estos valores no puede tenerle miedo al futuro. Estoy seguro de que nuestra memoria colectiva reservará un lugar de honor en la historia para estos tiempos de sacrificio y abnegación; pero también de generosidad y superación.

Pero tenemos que seguir mirando hacia adelante construyendo nuestro país, construyendo también Europa. Tenemos que esforzarnos, paso a paso, día a día y con espíritu positivo, para que la prosperidad y el bienestar sean la base de una convivencia ilusionada. Y por eso hay varios asuntos a los que, concretamente, quiero referirme esta noche:

Es cierto que la crisis ha impuesto grandes sacrificios. Hoy, sin embargo, vivimos con la esperanza de la recuperación que ya hemos iniciado. Todos deseamos que esa recuperación se consolide, que nos permita además crear mucho más empleo y de calidad, y también corregir tanto las desigualdades derivadas de una crisis tan profunda como la que hemos vivido, como fortalecer, en general, nuestra cohesión social, que es una garantía para asegurar la estabilidad y el equilibrio de nuestra sociedad.

En ese sentido, es muy importante para todos que muchas familias puedan recuperar su nivel de vida y que nuestros jóvenes puedan tener oportunidades de futuro, de ilusión, de confianza; que sobre todo las personas más desfavorecidas o más vulnerables tengan la certeza de que no se quedarán en la soledad del camino que España tiene que recorrer en el siglo XXI.

Por otra parte, hemos superado una compleja situación política que conocéis bien. Es importante ahora que en nuestra sociedad se haya recuperado serenidad y que los ciudadanos puedan tener la tranquilidad necesaria para poder llevar a cabo sus proyectos de vida. Como igualmente es esencial, de cara al futuro, que el diálogo y el entendimiento entre los grupos políticos permita preservar e impulsar los consensos básicos para el mejor funcionamiento de nuestra sociedad.

Y me gustaría insistir esta noche también en la necesidad de que cuidemos y mejoremos en todo momento nuestra convivencia. Y la convivencia exige siempre, y ante todo, respeto. Respeto y consideración a los demás, a los mayores, entre hombres y mujeres, en los colegios, en el ámbito laboral; respeto al entorno natural que compartimos y que nos sustenta. Respeto y consideración también a las ideas distintas a las nuestras. La intolerancia y la exclusión, la negación del otro o el desprecio al valor de la opinión ajena, no pueden caber en la España de hoy.

Como tampoco son admisibles ni actitudes ni comportamientos que ignoren o desprecien los derechos que tienen y que comparten todos los españoles para la organización de la vida en común. Vulnerar las normas que garantizan nuestra democracia y libertad solo lleva, primero, a tensiones y enfrentamientos estériles que no resuelven nada y, luego, al empobrecimiento moral y material de la sociedad.

Porque el progreso, la modernización, el bienestar, requieren siempre de una convivencia democrática basada en el respeto a la Ley, en una voluntad decidida y leal de construir y no de destruir, de engrandecer y no de empequeñecer, de fortalecer y no de debilitar.

Porque ahora es el momento de pensar en la España que queremos para las próximas décadas, que será la de nuestros jóvenes de hoy, y de forjarla con solidez. Y para ello, debemos concentrar nuestras energías en mirar hacia el mundo que nos rodea, y darnos cuenta cabalmente de por dónde va.

Un mundo muy incierto, con grandes desafíos políticos, sociales o en materia de desarrollo y seguridad, por ejemplo. Pero entre ellos, hoy quiero detenerme en los avances de la tecnología que, a escala global, condicionan cada día más nuestras vidas cotidianas.

Vivimos una nueva realidad que ha cambiado la forma de comunicarnos y relacionarnos entre nosotros; de recibir información necesaria para formar nuestra opinión y tomar decisiones; que se ha introducido en nuestras empresas, en nuestras fábricas y en nuestras industrias, transformando los procesos productivos y los empleos, tal y como los conocíamos. Incluso está transformando nuestros colegios, universidades y centros de formación. Nunca antes en la historia de la Humanidad y en un espacio de tiempo tan corto, se habían producido cambios tan grandes.

Hoy sabemos que no se trata ya solo de una revolución tecnológica: es algo mucho más profundo. Es un nuevo modelo del mundo que traspasa fronteras, sociedades, generaciones y creencias.

En este contexto es evidente que debemos adaptarnos a esa nueva realidad imparable y desarrollar al máximo nuestras habilidades para actuar con éxito en la ciencia, en la economía o en la cultura, también en la industria y en la seguridad; pero preservando siempre los valores humanos que nos identifican y nos definen. No debemos esperar a que esa nueva realidad se imponga sobre nosotros; tengamos en cambio, la fuerza y el empuje suficientes como país para anticiparnos y asumir el protagonismo necesario en la nueva era que se abre ante nosotros.

Y en esa tarea la educación es –y será sin duda– la clave esencial. Una educación que asegure y actualice permanentemente nuestros conocimientos; pero que también forme en lenguas y en cultura; en civismo y en valores; que prepare a nuestros jóvenes para ser ciudadanos de este nuevo mundo más libres y más capaces y que sepan aprovechar la experiencia de nuestros mayores. Una educación que fomente la investigación, impulse la innovación, promueva la creatividad y el espíritu emprendedor como rasgos y exigencias de la sociedad del futuro, que es ya la sociedad de nuestros días.

No quisiera ocupar durante más tiempo vuestra atención en una noche que debe ser de celebración familiar; aunque no quiero terminar sin deciros que creo sinceramente en una España consciente, solidaria, firme en sus valores, alejada del pesimismo, de la desilusión o el desencanto; creo en una España decidida a superar las dificultades que, aunque grandes, son también vencibles.

Y no tengo duda de que seremos capaces de superarlas si entendemos que ya no vivimos tiempos para encerrarnos en nosotros mismos, sino para abrirnos al mundo; si tenemos claro que no lo son tampoco para fracturas, para divisiones internas, sino para poner el acento en aquello que nos une, construyendo sobre nuestra diversidad; son tiempos para profundizar en una España de brazos abiertos y manos tendidas, donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas. Tiempos, en fin, en los que tenemos motivos y razones más que poderosas para la unión, para trabajar todos juntos, desde cualquier lugar de nuestro gran país, con ilusión, con ideales y con proyectos para la mejor España.

Así lo siento y así lo creo. Y con esa profunda convicción os deseo, en esta noche a todos y a cada uno de vosotros y a vuestras familias, una muy feliz Navidad.